viernes, 16 de abril de 2010

REAL INCONSISTENCIA


Desde que a Vicente Del Bosque no se le renovara contrato en Junio de 2003 el Real Madrid ha tenido 9 entrenadores distintos, incluyendo a Manuel Pellegrini. Para quienes conocen aunque sea un poco cómo funciona el fútbol son evidentes las dificultades y el trabajo requeridos para que una plantilla asimile un nuevo sistema de juego. No es únicamente un asunto de conceptos, ideas o visiones. Cada entrenador cuenta con un equipo de trabajo que establece rutinas de entrenamiento, preparación física y planificación de partidos que consoliden su planteamiento. Los jugadores no sólo deben entender el esquema de juego, sus cuerpos también deben estar preparados para lo que se va a exigir de ellos durante el partido. Esto significa que con la llegada de un nuevo técnico los jugadores deben reprogramarse física y mentalmente. Cada jugador, como pieza de una estrategia, cumple una función particular con cada técnico y debe encontrar, en ese proceso de asimilación, el equilibrio perfecto entre sus habilidades e instintos naturales y lo que el entrenador esta pidiendo de él. En la mayoría de los casos no es una tarea sencilla y requiere tiempo. Sin embargo, es debatible cuán largo pueda o deba ser dicho proceso de adaptación a un sistema, pero lo que queda claro es que la falta de continuidad y la inconsistencia conducen a la confusión y al error. Es imposible que un jugador obligado a adaptarse a un nuevo sistema cada año pueda ofrecer el máximo de su potencial. La plantilla del Real Madrid ha tenido que hacerlo 9 veces en 7 años. Y si añadimos a este hecho la llegada de decenas de jugadores nuevos (al menos 8 nuevas incorporaciones esta temporada) podemos comenzar a entender la situación que atraviesa un equipo del que siempre se espera todo inmediatamente.


La pregunta no debería ser si Pellegrini es el hombre indicado para sentarse en el banquillo, porque Florentino Pérez y Valdano ya respondieron esa pregunta al contratarlo. La pregunta es si el proyecto de Pellegrini ha contado con el tiempo necesario para que los jugadores lo entiendan y lo lleven al terreno como parte natural su juego. En una temporada en la que la mayoría del equipo titular, el técnico y todo su equipo son nuevos la respuesta pareciera ser que no. Pero nuevamente, este punto es debatible. Lo que queda por definir entonces es si el RealMadrid va a establecerse como un club en el que sólo se tiene 1 año para triunfar o fracasar por completo. Y que todos asuman que si al final de una temporada no se consigue La Champions League y la gente no está contenta hay que comenzar desde cero nuevamente hasta que algún mago logre ganarlo todo en 1 año... y además hacerlo agradando al público.


La última vez que el Real Madrid jugó realmente a algo y además lograba emocionar era entrenado por Vicente Del Bosque, quien hoy intenta repetir el éxito con la selección española y parece encaminado a hacerlo. En Madrid, estos 7 años son y serán recordados más por las decisiones erráticas de las juntas directivas que por el buen fútbol.


Por el ambiente que se respira hoy pareciera que Pellegrini no será la excepción y el año que viene va a ser despedido. Nuevo proyecto, nuevas (des)ilusiones. Se vislumbra un futuro lleno de dinero pero carente de fútbol. Donde los kakás, los cristianos, los xabis y los van der vaart se pierden en la confusión de la inconsistencia y en la desilusión de fracasos anunciados. La respuesta es un equipo, no una empresa.


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